Saltar a contenido

Llegan los japones by moto enduro senegal

Puntuar este tema:


playadel48

Recommended Posts

Todo lo que aquí se cuenta es más o menos cierto, pero sin duda con algunas licencias literarias. Al fin y al cabo de lo que se trata es de divertir al lector, y por qué no decirlo, de promocionarme un poquitín. La pela es la pela y a mí nadie me la regala.

No existe en el mundo un cliente mejor que un japonés. Educados, cultos, generosos, amables. Dispuestos a soportar cualquier contingencia si quejarse.

Para poneros en situación, os contaré una anécdota, que verdadera o no, se supone que aconteció en China:

0

Yendo dos traileros japoneses por una pista desértica son atracados y secuestrados por una banda de malhechores.

De entrada, para quitarles las ganas de escapar y dejar claro que van en serio, los forajidos les dan una manta de ostias. Los japoneses, para no alterar con sus gritos la armonía de la naturaleza en tan bello entorno, ni siquiera se quejan.

Después de tirar las motos de nuestros protagonistas por un barranco para no dejar huella, -20.000 eurazos de pedazos de WRs super preparadas para el trail- se los llevan a una cueva maloliente, llena de orina por todas las esquinas.

Los atan con cuerda de esparto, -lo que les deja las muñecas para no coger la moto en un año- Y después de pasar un día sin comer, sin beber, meándose encima y apestando por todas partes, entran en la cueva dos de los bandidos, uno sádico y otro sarasa.

El sádico, para divertirse, les vuelve a partir la cara. El sarasa, más caliente que un saco de habas fermentando, coge al más guapo de los giris, lo pone en popa y se pone a darle por culo. En una de las acometidas, se le dobla la polla y pega un alarido de dolor.

El japonés vuelve la cabeza y en correcto mandarín, le dice:

-Lo siento, señor, ¿Le he hecho daño?, es que tengo el culo muy pequeño, mejor será que se ponga algo que lubrifique.

Cierta o no, el relato pone de manifiesto la idiosincrasia japonesa y hasta qué punto es fácil ganar pasta con ellos. Nunca perderán la sonrisa, nunca regatearán, nunca se quejarán de nada. En fin, una verdadera bicoca. Eso es lo que parece, pero después, TE MATAN DE TRABAJAR.

El caso es que a comienzos del presente año 2.011 se ponen en contacto conmigo un grupo de 7 japoneses. Primero llaman a mi amigo Marco, que también hace rutas por Senegal. Marco tiene 12 motos, AJP, esas portuguesas cumplidoras de 200 cc que pesan 130 kilos, rinden 18 caballos y tienen menos amortiguadores que un carro tirado por un burro.

El bueno de Marco les pide 1.000 euros por barba, lo que les parece poco. Me llaman a mi y lo primero que me preguntan es si yo he competido en enduro en España. Les digo que sí, pero que de eso hace mucho tiempo.

Me preguntan si he corrido en circuito de velocidad y también les digo que sí.

Pensando que soy una mezcla de Lorenzo y Cervantes, me hacen un ingreso por adelantado sin pensar ni por un momento que pudiera ser una estafa.

Para empezar, la mitad de las motos las tenía rotas. Había tenido tres semanas antes un grupo de cafres italianos que me habían dejado los motores mas picaos que un bebeero de patos.

Con una semana de antelación, llegué de España cargado de cilindros, pistones, bielas, cadenas de distribución, manetas… Con la mejor intención de dejarlo todo como nuevo. Con dos mecánicos en nómina y una semana por delante pensé que tendría tiempo. ¡Una leche pa mí! El estropicio de los cafres era de tal dimensión que tardé más de dos meses en dejar todo en condiciones.

En seis días laborables tres tíos trabajando 10 horas al día hacen muchas cosas. Eso es en España, pero aquí en Senegal es distinto. Cuando se va la luz tres horas al día, se dice que hay apagones. Cuando la luz viene tres horas al día, en Senegal decimos que hay alumbrones. Eso es lo que nos aconteció esa fatídica semana. Aquí, buscar fusibles es una tarea de tres horas.

Mis mecánicos, trabajando como blancos y cobrando como negros, se afanaron en remendar los bip mousses, reponer cables, abrir motores. Luchando contra los tornillos oxidados por la sal de la playa, dejamos 7 motos medio en condiciones el día de la llegada de los orientales.

Los llevé a un hotel de 4 estrellas –la primera impresión es la que cuenta- y les propuse salir a las 12 de la mañana, para que pudiesen recuperarse del viaje. Sorprendidos, me dicen que ellos están acostumbrados a salir al campo a las 8, por lo que quieren que quedemos a desayunar a las 6,30, para que nos de tiempo a vestirnos. Eso ya me dio un indicio del calibre de los monstruos a los que me enfrentaba.

Echando mano de mis dotes de estrategia, los llevo a un bar de copas super animado, lleno de mujeres de vida cuestionable y de botellas de JB rellenadas de garrafa.

Hay que ser animal para hacer un viaje de 20 horas en avión y no descansar, para al día siguiente hacer una etapa por arena.

Pidiéndole a Dios que alguno de esos animales ligase, o incluso –que los demonios me perdonen- que se cogiese una diarrea por el Whisky adulterado, me fui a casa. Es una estrategia que no suele fallar. Lo normal, con un italiano, un español, o incluso un alemán, es que a las 4 de la mañana me manden un mensa de móvil retrasando la salida.

Allí seguían mis mecánicos repasando esas motos que pensábamos estaban terminadas, a las que no dejaban de salirles nuevos problemas conforme las probábamos. Reventado, me dormí esperando el vendito mensaje “We are tired, tomorrow we meet us about 12”. Así, nada de las 12 en punto, quedamos “about 12”, sobre las 12, mas o menos, sin concretar. Agüita pa mí que suelen darme los tíos normales. Pero estas vestias del trabajo no eran normales.

Pero el ansiado mensaje no llegó y a las 6,30 sonó el puto despertador. A las 7.30 llegué a su hotel y me los encuentro desayunados, vestidos de endureros, ansiosos y sonrientes, aunque eso sí, un poco sorprendidos de que yo aún no esté vestido. Agobiado pensando que los mecánicos están dando los últimos retoques a las motos, ojerosos por haber pasado la noche en blanco, se me caen los palos del sombrajo. Soy un gamberro, pero nunca he sido un irresponsable. Por desgracia preocuparse no arregla las cosas.

Continuará…

Enlace al post
Compartir en otros sitios
  • Respuestas 47
  • Created
  • Última respuesta

Top Posters In This Topic

  • playadel48

    6

  • moto enduro senegal

    6

  • jordiakof

    3

  • valvuli

    2

Aunque os parezca mentira, ahora en Senegal hace fresco, unos 20 grados. Esta diluviando. Como no puedo salir al campo, hoy mismo continuo con la historia, para vuestro deleite y la satisfacción de mis vanidades literarias.

Enlace al post
Compartir en otros sitios

macho esto no se hace, massssssss quiero masssss

Donde estan los Japosss que les pasooooo como vannn o no vannn se los tragaron las dunas o se las comieron ellossss......

..................................

Enlace al post
Compartir en otros sitios

Existen muchos tipos de clientes cabrones, y entre ellos los japoneses son los peores. No pierden la sonrisa, lo que puede llamar a engaño, pero su carita de ángel les resulta más eficaz que la de un sargento en una dictadura.

Como yo no estaba seguro del nivel del grupo, me esforcé con mi escaso ingles y mis latinos gestos en explicarle un poco como se conduce en la arena. Para mi horror, uno de ellos confiesa sin pudor que es la primera vez en su vida que conduce una moto de enduro. Que de hecho es la primera vez en su vida que conduce una moto con motor grande.

Aterrorizado, y tras haberle confusamente explicado lo poco o mucho que se de arena en moto, le pedí que me dijese lo que había aprendido. El cabrón, abusivamente eficiente, me hizo un resumen, super claro, sin tachaduras podría decirse, de todo el royo que yo había largado en hora y media, en la que los mecánicos se dedicaron a dar los últimos toques.

A las 10,30 estamos saliendo del garaje más o menos en condiciones, pero al km me fue quedando claro una de las WR 450 tiraba humo blanco, que debería de llamarse humo de guerra. No dudé de que fuesen los retenes de las válvulas, que no traje suficientes y aprovechamos lo que no debimos. Sin dejar de darle importancia, me dije que no podía hacer nada más que mirar con frecuencia el aceite y que el humo si era de eso no tenía porqué producir mayores problemas, siempre que fuese comedido y no apestase al personal y le quitase de la cara esa sonrisa depredadora.

Los japoneses siempre quieren más. Caerse más, hacer más km, hacer más fotos. Dar por culo más que nadie… En vista de lo cual les digo que yo sigo por la orillita de la playa, como dice la canción, que si quieren desierto que tó pa ellos. Pa mi que van demasiado fuertes. El novato va como si se hubiese criado encima de la moto. Acelera cuando debe. Como regla, los obstáculos se pasan acelerando. Incluso a veces en la zona más favorable moderas un poco, para tomar las dificultades con tracción. Y aunque la arena retiene mucho, las motos también andan mucho, por lo que hay controlar y no pasarse. Pero qué queréis que os diga. A mí eso de que un tío salga el primer día y lo lleve de puta madre me da mal agüero. Es algo que mi débil memoria no me deja claro. Esas ostias que los novatos desenvueltos se dan, ¿las recuerdo o me las he imaginado? Me parece recordar que las recuerdo.

Llegamos al lago rosa y todos nos felicitamos. Me he fijado en el novato y veo que está fuerte y ha practicado otros deportes de equilibrio, lo que me preocupa más aún, porque a estas alturas, -1 hora y 30 minutos de práctica- el tío ya se lo cree. Lo hace demasiado bien, demasiado natural. Si, es eso, es antinatural que un tío aprenda en dos horas de explicaciones y una de práctica.

Tomamos una cerveza y hacen 200 fotos cada uno. Al arrancar la moto para darle la vuelta al lago se cumplen mis peores presentimientos. Aquello no podía durar. Pisamos el asfalto para pasar 100 metros de una pista a otra.

Yo le había explicado al japo como se iba en arena, pero no le había dicho nada de lo que pasa si se acelera a tope en Segunda al pasar de la arena a un asfalto seco, limpio y con buena temperatura, sin cortar gas y sin control de tracción. A pesar de llevar todo el equipo el subnormal tenía en la muñeca el reloj de mano más grande que he visto en mi vida. Después de meterse una formidable derrapada, en la caída apoyó su reloj en el suelo con la muñeca encima, con lo que se parte un hueso.

Yo soy una buena persona y siento por él lo de la muñeca. Que nadie dude de que no le deseo mal a nadie, pero visto que la WR “fuma”, mejor la pongo en el coche y como el tío ha pagado, eso me ahorro. Que se haga una visita turística en el coche sin pasar calor, que tampoco está mal. La asistencia lo dejó en el hospital en buena compañía.

Pero no creáis que por eso el resto del grupo dejase de hacer millas. 20 minutos después de tenerlo en manos del médico, hablan entre ellos un minuto y empiezan a vestirse. Al minuto me miran sorprendidos, y comprendo que no entienden por qué yo no me pongo las protecciones y cojo el casco. Se afanaron en su lucha contra el tiempo con tal ahínco que parecía que se jugasen la vida en ello.

Una hora después llegamos a una gasolinera y por suerte para mí, no hay gasolina, por lo que no queda otra que esperar el coche debajo de un árbol, cuyo nombre desconozco, por supuesto. Por primara vez en la mañana Alá ha sido generoso conmigo. Aaamigo, eso te crees tú. Comen como pavos en el tiempo en que llega el coche.

Apremiando, se visten antes de que terminen de ponerles gasolina y antes de perder minuto y medio estamos en marcha. A estas alturas no tengo más remedio de preguntarme si estos tíos están locos o quieren representarme una metáfora teatral de lo que es el pueblo japonés. Y lo que nunca llegaré a saber es si saben lo que hacen sufrir cuando dirigen esa sonrisa desconcertantemente inexpresiva.

Suena el teléfono cuando me estoy poniendo el casco. Buenas noticias. Son los mecánicos. Con piezas de motores muertos recuperadas de cutres talleres a precios de nuevas, han compuesto otra moto. Y a lo mejor componen otra en dos o tres días. Ánimo, Rafa, que estos cabrones no pueden contigo.

Continará…

Enlace al post
Compartir en otros sitios

la narrativa muy buena, da gusto leerla pero .....no has pensado que alguien que hace unos miles de kms y paga su buena pasta, ¿ lo que quiere, es montar en moto ?.

aunque pasarlo, lo pasamos bien, leyéndote, parece una novela mas que una realidad.

Enlace al post
Compartir en otros sitios

Visitamos un oasis. Le damos la vuelta. Volvemos al centro del oasis. Hacen 101 fotografías. Y vueltecita extra de 50 km para ver unas minas y hacerles 25 fotos, antes de comer como pavos.

Salimos deprisita, directos a la playa. Queríamos llegar con luz de día a St. Luis y teníamos la marea baja. Son las 16 horas. La marea esta buena hasta las 19. Llegamos a St. Luis y nos damos una vuelta panorámica en moto. Paramos en la puerta del hotel.

Son las 19. Se ponen unas zapatillas y se quitan las protecciones, se dan una vuelta sin cambiarse y hacen 204 fotos. Cenan y se despiden. Mañana salimos a las 6, para aprovechar la marea baja.

Desayuno a las 5. Sonríeles tu también a ellos.

5,30 de la mañana: Vestidos, terminando de desayunar, sorprendidos de que yo no este vestido. Me explican que ayer yo comprendí mal, que querían estar a las 6 en la playa, no que a las 6 saliésemos en moto. Casi sin probar bocado me pongo la ropa corriendo, mientras me miran con esa sonrisa que se que es un reproche.

5,40: Con la escasa luz que dan las motos de enduro con los faros un poco sucios, bueno, muy sucios, vamos despacito por la pista que nos conduce a la playa. 30 km que nos hacemos en un pispas, puesto que es ancha y no hay nadie, apenas algún carro no que no nos estorba. Al poco de pasar las 6, noche aún cerrada pero con media luna, llegamos a la playa y nos ponemos a 90, llegando en menos de una hora al destino, un pedacito de desierto llamado loumpoul.

Les explico que tienen el resto del día para disfrutar de las dunas, que no se alejen mas de 5 km y que yo me quedo en la jaima tomando cerveza fresca. Son las 9 y ya tengo media jornada liquidada. La cosa marcha. Hoy se machacan y para mi mañana vuelve a ser un día tranquilito.

9,30: ya han tomado sus alimentos energéticos y agua. Se ponen las protecciones y en media hora le dan una vuelta al entorno. Se paran, hacen 99 fotos. Se montan, le dan otra vuelta de media hora y me dicen de seguir el recorrido, pero como son las 11, mejor alargar algo mas la etapa para avanzar, que el ritmo les parece lento. Llevamos 150 km, la mayor parte por la arena. Yo ya me he tomado dos cervezas.

La cosa queda clara. Esto es una declaración de guerra. La sonrisa, la forma de pedir las cosas. Los orientales quieren invadir el planeta, pero para eso tienen someternos psicológicamente.

Os he visto el plumero, colegas, pero no sabeis con quien os la jugáis.

Los llevo directamente a la zona pedregosa, cerca de una aldea que frecuento. Directos a la trialera. No es muy complicada, pero tiene su técnica. Subes una cuesta de dificultad baja y llaneas durante 30 metros una meseta que baja y sube, haciendo una U. al llegar casi al final, es dificultoso de maniobrar.

La cuestión es como siempre llevar la inercia adecuada. Yo que soy un pájaro viejo la primera vez que la vi me quede viendo como la pasaban los pilotos de allí, con sorprendente facilidad.

Las motos tienen la primera super larga. Como en arena es mejor salir en 2ª, yo le quito la 1ª a la moto y la transformo en 2ª. Para trialear viene claramente demasiado larga. (suelo llevar un desarrollo de super-motard, 15-43 para la mayoría de las motos) Como yo lo se, y peso poco, procuro trabajar un poco el embrague y ser suave. Eso requiere su pequeño aprendizaje. Pero a partir de ahora de explicaciones nada. Al enemigo ni agua.

Yo paso limpiamente y uno por uno van cayendo en la trampa. Los espero sobre el escalón mientras me llaman. Yo los saludo y les dedico, sonriendo, un insulto en español. Joderrrse, les digo mientras muevo el brazo como el que se despide desde un barco.

A la hora tienen dominados los escalones y cogido el truco al embraque. Si no puedo con ellos por la fuerza, lo haré por la estrategia. Decido seguir por carriles para no correr el riesgo de atascarme yo en una trialera con una moto tan grande y con esos desarrollos.

Llegamos a las 16 horas a una playa turística al sur de Dakar. El que se había quedado manco se ha recuperado del dolor y tiene organizada la visita turística. Por fin me van a dar un poco de descanso. Se duchan, se dan una vuelta y hacen 197 fotos. Yo me ducho y me quedo muerto en el hotel. Es el segundo día y hoy hemos hecho casi dos etapas.

Inventario de daños. Dos motos tiran agua, una horquilla aceite y otra moto se ha puesto a fumar, después de que cambiásemos la que tenía mal las guías de las válvulas por otra que por el momento tiraba en condiciones. Los mecanicos remiendan una moto y otra la doy por perdida. El eje de la bomba del agua esta oxidado. Hay que esperar a tener uno nuevo. Tengo las motos justas y cualquier avería puede dejar a un tío en tierra.

A las 18 los tengo de vuelta. Hablan entre ellos en japonés y deciden que el recorrido del proximo día es demasiado corto, que quieren más marcha. Que por dinero que no falte, que pagan un complemento. Intenté ver en su cara algún signo de soberbia, de desprecio, o de cariño y amistad, que más da. Cualquier cosa que no fuese esa sonrisa de recepcionista de hotel. Pero no pude.

Recordé un consejo de alguien a quien todos tomaban por loco. Rafa, me dijo, lo más glorioso que puede hacer un hombre es ganarse el aprecio del enemigo. Imité su sonrisa. Me infiltre en su estrategia para derrotarlos.

Me dieron 500 pavos cada uno y acordamos hacer dos etapas para el siguiente día. 400 km de carriles, algunos estrechos, pasando aldeas. Como corremos el riesgo de encontrar gasolineras cerradas, decidimos salir temprano por si tenemos que esperar al coche con gasolina.

A las 6 quedamos para desayunar. A las 7, con el gallo cantado el alba, cogimos las motos. A la 1 habíamos terminado una etapa. Hacen 201 fotos. A las 19 habíamos terminado otra etapa. Hacen 197 fotos. 10 horas de moto a buen ritmo sin apenas pararnos.

Hacen planes para el día siguiente. Aterrador. Problemas de logística del copón. Ahora veo a que venía lo de los 500 pavos. Estos Vienen a sufrir, quieren volver heridos. Les digo que hay piedras y pinchos y que se pueden hacer daño. Por fin lo comprendo todo. Se les iluminan los ojos. No son endureros. Son masoquistas.

Yo no sé si existe dios y si existe el cielo y el infierno, pero si existen, esto que me estáis haciendo, lo vais a pagar caro.

Continuará …

Enlace al post
Compartir en otros sitios

¡Navega sin publicidad en 2y4t!
Registra una cuenta o conéctate para comentar

Debes ser un miembro de la comunidad para dejar un comentario

Crear una cuenta

Regístrate en nuestra comunidad. ¡Es fácil!

Registrar una cuenta nueva

Iniciar Sesión

¿Ya tienes cuenta? Conéctate aquí.

Iniciar Sesión
×
×
  • Create New...